TODO VUELVE

“Todas las victorias contra la maldad en este mundo han sido temporales. La idea del progreso, central a la de modernidad, es simplemente falsa. No hemos progresado en virtud ni en sabiduría”. La frase es del libro Tolkien y la Filosofía de Peter J. Creeft. Tolkien es reconocido como un autor que defendía la libertad. Sus obras reflejan esa idea de que quien importa, el digno, es el pequeño individuo obligado a soportar una pesada carga. Nada que ver con alegorías sobre hombres poderosos que iluminan a los demás. El autor de El Señor de los Anillos entendía y reflejaba en sus libros una idea poderosa sobre el mal: El enemigo siempre vuelve, de una forma u otra. Nunca habrá una victoria definitiva en su contra.

El  mal tiene la virtud de no parecerlo, por eso es el mal. Un timador debe generar confianza, de lo contrario no podría engañar. Por eso, es una tragedia que un liberticida como G. Petro, quien cree en ideas que donde se han aplicado solo han generado hambre y miseria, pueda ser presidente de Colombia. Los enemigos de la libertad siempre han dicho que no lo son. Son carismáticos, manipulan la palabra democracia y creen en la ingeniería social. Lo malo de las comodidades del progreso es que nos llevan a creer que son perennes, las damos por sentadas y creemos que nadie las tocaría. Pues equivocados estamos, más que nunca ha tenido tanta vigencia la frase de Thomas Jefferson: “El precio de la libertad es la eterna vigilancia”.

El socialismo tiene un componente atractivo de teoría de la conspiración. Hay unos enemigos poderosos, ocultos y cada vez más extraños, culpables de todas nuestras desgracias: El capitalismo, la desigualdad, la corrupción, la religión, el azúcar, el clima, las EPS, la masculinidad, el lenguaje excluyente, el fracking, el petróleo, el precio de la educación, las castas…. No me alcanzaría el brazo para escribirlos a todos. Pero además, la idea de construir una mejor sociedad, sin injusticias, diseñada de forma quirúrgica desde arriba por un gran timonel, siempre será atractiva. Por esa misma razón, es un escenario donde se sienten cómodas las élites intelectuales, a las cuáles les revienta el socialismo y sus miserias en la cara y siguen defendiéndolo, si hasta Pablo Neruda escribió una oda al genocida Stalin.

Mientras el peligro del socialismo toca a las puertas, la élite se autocomplace en eventos cursis. ¿En serio creen que a un tirano le importaría lo que digan unas planchas baratas de piedra? A esa élite de políticos le da igual, viven de la imagen. Creen que todo se combate con verborrea. Y en últimas, esas élites son las primeras en irse cuando la  tragedia llega. La idea del socialismo, aunque no lo digan expresamente esas élites, exige poder absoluto. Con una agenda tan grande, tiene que expandirse en organismos y burocracia, los cuales se mantienen con más impuestos. Un Estado enorme, como ese, meterá sus narices en todos los ámbitos de la vida y al final nos asfixiará a todos. El individuo terminará por creer que debe toda su prosperidad al líder. En ese sistema, es una consecuencia natural que el Estado llegue a ser más importante que el individuo. El socialismo, por más florituras que le pongan, ya fue probado y fracasó por inútil e inmoral. Inútil porque sus recetas nunca podrán corregir lo que creen está mal. Inmoral porque desprecia al individuo y prefiere las agendas colectivas.

Nada de esto era, sin embargo, para persuadir a alguien de izquierdas de lo equivocado de sus convicciones. Se requiere mucha madurez, de todo tipo, para aceptar que aquello en lo se cree es una quimera. Lo mío era para decir que mi confianza para que la maldad se derrote esta vez yace en ese ciudadano digno que resiste cuando lo quieren convencer de que sus preocupaciones diarias no importan y que las que valen son las que impone la agenda progre-bulliciosa. En ese comerciante y empresario que se levanta a diario a trabajar, entiende como se produce la riqueza, encaja los golpes y sigue adelante sin lloriqueos ni victimización. En ese ciudadano al que no le preocupan los opinadores, redes ni blogs. Si hay victoria, se la deberemos a ellos.