UNA SOLUCIÓN MÁS CARA, POR FAVOR

¿Cree usted que un gran problema sólo puede ser resuelto pensando en grande e invirtiendo grandes sumas de dinero? La sabiduría popular nos enseña que grandes problemas requieren grandes soluciones, y también que lo barato sale caro. Sin embargo, la sabiduría popular, la más de las veces, está equivocada (Por ejemplo, no existe evidencia sobre los beneficios de tomar mucha vitamina C cuando tenemos gripa para contrarrestar sus efectos)
En la anterior entrada (Impuestos Altos en Calorías) había dicho una de esas cosas que se dicen al pasar, obiter dictum en la jerga de los abogados. Había dicho que tendemos a creer que la manera de solucionar un problema es pidiendo más recursos para un sector. El año 2014 terminó con un paro judicial de casi tres meses y todo indica que dentro de poco se irán a paro nuevamente. Las razones de ASONAL, el sindicato de la rama judicial, son casi las mismas de siempre: La justicia es precaria y para que funcione mejor se requiere aumento de salarios, creación de más juzgados, reforma estructural, etc., es decir más recursos para el sector. El hecho de que los grupos de presión defiendan sus propios intereses no es, en sí mismo, algo criticable. Aderezar sus peticiones particulares con argumentos sobre el bien común tampoco es novedad. Yo creo, en cambio, que las soluciones baratas y simples, siempre que funcionen, deberían ser las primeras a elegir. Y por eso voy a contar dos historias:
  1. Hasta que no se inventen algo mejor, las notas siguen siendo el mejor indicador para saber si somos buenos haciendo algo. Cuando salen los resultados de la pruebas PISA, que no es más que una nota, todos empezamos a hablar sobre todos los males de la educación y sus soluciones: Profesores mejor pagos, educación gratuita, salas de clase con menos estudiantes, jornada completa, etc. Se han gastado millones de pesos sobre el sistema de educación y, en general, los resultados siempre son casi siempre los mismos. Pero vean esto: En una región pobre de China llamada Gansu, alrededor de 2500 niños de escuela necesitaban gafas pero apenas 59 de ellos las tenían. Se llevó a cabo un experimento y les entregaron gafas a la mitad de los niños que las necesitaban. Después de un año, las evaluaciones y notas de estos mejoraron. Aprendieron más y mejor que sus compañeros que no las tenían. Cada par de gafas costó 15 dólares. 
  1. Al Gore se ha convertido en el gurú mundial de la lucha contra el calentamiento global, es todo un Rockstar. Sus propuestas para detenerlo implican tanto acciones individuales, que parecen baratas, como acciones globales que no parecen tanto, pues requiere que muchos gobiernos emitan regulaciones al respecto, que las empresas se pongan de acuerdo para disminuir emisiones de CO2; y por último ¡¡¡Que los seres humanos cambien su conducta y hábitos de consumo!!! Todo esto cuesta mucho dinero. Sin embargo, podría haber otra solución. En 1991, el volcán Pinatubo (En las Filipinas) hizo erupción. Ningún volcán había explotado con la potencia de éste en mucho tiempo. Fue tal su fuerza que durante los nueve minutos que duró la erupción, expulsó a la estratósfera unos 20 millones de toneladas de dióxido de azufre. El azufre se esparció por toda la estratósfera y, mientras estuvo allí, actuó como un gran paraguas cubriendo la tierra. Al cabo de dos años, la temperatura de la tierra descendió 0.5 grados centígrados, lo mismo que había aumentado en casi cien. No pasó mucho tiempo antes de que alguien se preguntara si ésta podría ser una solución al problema del calentamiento global. La pregunta técnica era obvia: ¿Es posible poner dióxido de azufre en la estratósfera de manera controlada?; y, de ser posible, ¿Cuánto vale hacerlo? La respuesta a la primera pregunta fue “Sí”; y a la segunda fue “Muy poco en comparación con otras soluciones”. 20 millones de dólares cuesta poner en marcha este plan, y 10 millones de dólares el costo anual de operación. Le presentaron la solución a Al Gore, y básicamente dijo que era una tontería, que no podía ser posible que algo tan difícil de solucionar fuera tan barato. Para Al Gore, al parecer, la solución de un problema tan complejo tiene que valer miles de millones de dólares. (Entre otras cosas, ¿Han visto que el Calentamiento Global se convirtió en una nueva religión? Cuidadito con poner en duda alguno de sus dogmas.)

“¿Calentamientos globales a mí?”

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¿Qué es lo interesante de las anteriores historias? Que se enfrentaron a un problema difícil, complejo, extenso; y las soluciones fueron baratas, simples, efectivas y se concentraron en una pequeña parte del problema. Resulta esperanzador saber que pensar en pequeño puede dar buenos resultados. Pensar en grande para solucionar un gran problema, a pesar de lo que digan los conferencistas motivacionales, conlleva muchas dificultades: Hay que tener muchísimas cosas en cuenta; los costos de transacción son elevados (Invertimos mucho tiempo e información obteniendo y procesando datos); hay mayor riesgo de equivocarnos porque pensar así es un ejercicio especulativo; es difícil establecer qué funciona y qué no; y, por supuesto, cuesta mucho dinero. Damos por hecho que la única manera de solucionar algo tan grande es abordándolo con todas sus variables, pero ya es un reto en sí mismo poner de acuerdo a los expertos sobre cuáles son esas variables
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“¿Calentamientos globales a mí?” 



No quiero decir que los problemas de la justicia sean fáciles de solucionar, ni siquiera si los dividimos en problemas más pequeños. El punto es que pensar en pequeño no parece ser algo a lo que estemos acostumbrados, y deberíamos. ¿Es el de la justicia un problema tan supremamente complejo y costoso que sólo se puede salir de él con una reforma estructural, que tomaría muchísimo tiempo y que además cuesta miles de millones? Afirmar que la justicia está en crisis, a la larga, no nos dice mayor cosa. Al final del día al ciudadano lo que lo ofende es que su proceso se demore mucho tiempo, o que el ladrón que atraparon hace una semana ya esté afuera. Tampoco soy un indignado ni un pesimista, pero sí me gustaría saber cuál es el punto de los sindicatos para vendernos la idea de que mejores salarios harán que los procesos duren menos. O que  nos respondan por qué un juez colombiano resuelve 448 casos al año y uno de EEUU 3135. Intentaré pensar en preguntas sencillas y soluciones igual de sencillas a ese tema y en una entrada futura hablaré de ellos. Tal vez lo único que se necesita es un par de gafas nuevas, de las baratas.
Notas:
1. El caso del experimento de las gafas para los niños de China fue tomado de Think Like a Freak. El del volcán Pinatubo fue tomado de Superfreakonomics. Ambos libros fueron escritos por Seteven D. Levitt y Stephen J. Dubner. 
2. La estadística sobre la comparación de casos resueltos por jueces colombianos frente a jueces norteamericanos fue tomada de la siguiente noticia: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11593661

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